Dos Cielos: Tocar el cielo jamás había sido tan sencillo - Always Bella BCN
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Lifestyle

Dos Cielos: Tocar el cielo jamás había sido tan sencillo

Planta 24 del espectacular hotel Meliá Barcelona Sky. Allí se encuentra el renovado restaurante de los Hermanos Torres, el Dos Cielos. Envuelto por las vistas del Mediterráneo, las montañas y la ciudad, nos encontramos ante una experiencia única para disfrutar con todos los sentidos. Wil y yo lo hicimos hace muy poquito. Y lo dicho: tocamos el cielo, literalmente.

Poseedor de una Estrella Michelín y galardonado como Mejor Restaurante del Año 2010 entregado por la Academia Catalana de Gastronomía, el restaurante comandado por Sergi y Javier Torres es toda experiencia de principio a fin. Ya el primer detalle logra que uno se quede boquiabierto: y es que al Dos Cielos se entra por la cocina. ¿Curioso, verdad? En ella todo es impecable. No hay nada dejado al azar. El equipo de cocina tiene el detalle de para por unos segundos sus quehaceres para regalarte una sonrisa.

Llega entonces el primer contacto con el servicio que te acompañará durante la noche. Amabilidad, simpatía y atención máxima y totalmente personalizada por partes iguales. La mesa escogida por nosotros, una de las más cercanas a la cocina. Ubicación ideal para disfrutar de todo un espectáculo culinario. Un consejo: nos ofrecieron poder cenar en la misma cocina, en una mesita estratégicamente situada para vivirlo todo en primera persona. La próxima vez, ésa será la nuestra.

En el Dos Cielos todo es un espectáculo de emociones y de sabor. Por ello, si acudís por primera vez, tenéis que lanzaros a probar su menú degustación. ¿Sabéis que detrás de cada plato, existe un pensamiento y una vivencia única de los Hermanos Torres? Y es que en su cocina intentan transmitir recuerdos y experiencias vividas tanto en su trayectoria profesional como personal, usando los mejores ingredientes y productos más exclusivos, así como las técnicas más innovadoras.

Y por fin llega la hora de degustar los diferentes platos. Para empezar, su conocida “Cálida bienvenida”, un delicioso consomé de pollo acompañado de verdurita. Seguimos con una ensalada de tomate en la que las huevas de salmón eran protagonistas; Raviolis de foie-gras con tomate seco; pescado de San Pedro con perlas de chirivía, chalotas y salsa meunière a base de mantequilla y lima; Cabrito cocido a baja temperatura con crema de ajo asado…

Y de postre, primero un digestivo: sopa de limón, bizcocho de aceite de oliva y sorbete de albahaca. Y por último, y no por ello menos delicioso, bizcochos falsos de leche, plátanos fritos, crema de chocolate con especias y helado de plátano. Dicen que el maridajeentre el vino y la comida es el proceso de casar metafóricamente a un alimento con un vino con la intención de realzar el placer de comerlos. Fue sublime, sin más.

En definitiva, acudir al Dos Cielos es hacerlo a un espacio privilegiado en todos los sentidos en el que disfrutar de la alta cocina tanto a nivel nacional como internacional. Un lugar, pues, que debe ser un imprescindible de todo amante de la gastronomía.

Os dejo con algunas fotografías. ¡Espero que os ayuden a haceros una idea de la experiencia!

¡Muchísimos besos!