We love you Thailand - Always Bella BCN
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Travel

We love you Thailand

Lo teníamos claro des del minuto 1. Nada nos apetecía más que repetir destino en el que iba a ser nuestro primer tramo de vacaciones. Así que decididos, apostamos de nuevo por Tailandia, y más concretamente Bangkok y Koh Samui. ¿Nos acompañáis en el trayecto?

Supongo que much@s habríais apostado por un lugar en el que no hubierais estado nunca (y de hecho a nosotros se nos pasó por la cabeza también), pero no sé qué tiene Tailandia que tanto a Wil como a mí nos ha atrapado por completo. O bueno, quizás sí lo sé: la amabilidad de su gente, sus paisajes inigualables, sus templos, su cultura fascinante, su deliciosa gastronomía, sus masajes, sus playas de aguas cristalinas con sus puestas de sol y sus amaneceres… y un montón de cosas más que te atrapan y que hacen que uno se sienta como en casa.

Dicho ésto, primera parada: Bangkok. Tras aproximadamente once horas de vuelo, por fin llegábamos a esta ciudad de grandes contrastes dispuestos a recorrer sus calles en busca de lugares nuevos por descubrir. Si algo tuvimos clarísimo es dónde nos queríamos alojar: el hotel Eastin Grand Hotel Sathorn. Tuvieron la amabilidad de alojarnos en una de sus mejores habitaciones, en su piso más alto, y sólo tengo palabras de asombro para describir su belleza. Sus generosas dimensiones; las vistas panorámicas; su impresionante baño, con una bañera espectacular; su cama con mil cojines…

Mención aparte merece la terraza del hotel. Todo un oasis de paz y tranquilidad perfecto para desconectar del bullicio de la ciudad. Y qué decir del privilegio de poder zambullirse en su piscina, desde la cual uno puede asomarse a unas vistas que quedarán grabadas en las retinas para siempre. Con este hotel como centro de operaciones, disfrutamos recorriendo las calles de Bangkok. Templos, markets, el barrio chino, paseo en barco, centros comerciales, y algunos de sus puntos turísticos por excelencia que nos habían quedado pendientes. Como ya nos pasó el año pasado, el tiempo voló… y llegó el momento de volar a Koh Samui.

¿Os ha pasado alguna vez el hecho de ir a un lugar y sentirte como en casa? ¿Esa sensación de total calma y felicidad? Pues eso es exactamente lo que siento en esta isla que me resulta absolutamente maravillosa en todos los sentidos. Y si además has tenido una experiencia previa de lo más positiva… la energía no puede ser más satisfactoria. ¿El hotel escogido? El Royal Muang Samui Villas, por supuesto.

Situado al noreste de la isla, más concretamente en la playa de Choemong, es todo un paraíso en el que todo está enfocado al disfrute y la total relajación. Pero más allá de sus bellas instalaciones, tanto a Wil como a mi nos importa muchísimo la atención de su gente, y en este sentido este hotel cuenta con una plantilla que brilla con luz propia. Siempre con una sonrisa en la cara y dispuestos a hacerlo todo sencillo, su hospitalidad sobrepasa cualquier límite.

En este sentido, destacar especialmente a Ahmie, así como a Jane y Pan. El trato exquisito de Ahmie y su preocupación por nuestro bienestar sin duda fueron clave para que decidiésemos volver a este hotel. En cuanto a Jane y Pan, son personas sencillamente maravillosas, capaces de cualquier cosa para que tu experiencia sea inolvidable. Todo buen hotel debe contar con un buen jefe de recepción, capaz de transmitir profesionalidad y trato humano, logrando que todo fluya positivamente. Y en el Royal Muang Samui Villas lo logra con creces el señor Kaew. Desde aquí, darle las gracias. No podemos olvidarnos tampoco de Aey, Yod, Micah, Ae y Ning, todos de diez en sus respectivas funciones.

Aunque des del minuto uno tuvieron mil detalles con nosotros, sin duda la gran sorpresa llegó al concedernos un upgrade a su Pool Villa Sea Views. No hay palabras para describir la belleza de semejante maravilla. Por ello os dejo varias fotos, para que juzguéis vosotros mismos. Jornadas de playa interminables, reencuentros con amigos y con un perrito por el que siento devoción, cenas románticas, y lo más importante… disfrutar de nosotros.